Este original y atractivo interior de manzana, fue el primero que se recuperó en la ciudad de Barcelona, en el año 1985.
Es uno de los lugares más insólitos de la ciudad ya que, durante los meses de verano, se convierte en una "playa urbana" adecuada con arena, vestidores y duchas, donde los más pequeños pueden bañarse a la sombra de un bosque de magnolias, el árbol más característico de los interiores de manzana.
En su interior se conserva una torre de ladrillo construida en el año 1867 por Josep Oriol Mestres, que es la que actualmente abastece la pequeña piscina de agua.