Actualmente, este interior de manzana recuperado en el año 1985, acoge uno de los Centros Cívicos y Culturales más activos de Barcelona, donde tienen lugar numerosas actividades relacionadas con la cultura y el ocio.
Es un espacio de pequeñas dimensiones equipado con una pérgola y decorado con marquesinas. Conserva un aire antiguo y ofrece la insólita panorámica de las fachadas posteriores de los edificios modernistas que lo rodean.
A pesar de las transformaciones sufridas, La Casa Elizalde, proyectada por Emili Sala en el año 1888, continua siendo una buena muestra del tipo de palacete urbano de la burguesía catalana de finales del siglo pasado.