Es el interior de manzana que albergaba la antigua residencia de abuelos de la congregación de Las Hermanitas de los Pobres.
Protegido por gruesos muros, la vegetación de estos jardines es abundante y añeja, con ruidosas cotorras que volotean en la parte alta de las palmeras, bancos de piedra centenaria, nuevos bancos de madera y, en el centro, una virgen de alabastro con corona de estrellas.